Desplazamiento al Calderón. Lo que pasó en el autobús

Leía el otro día sorprendido un artículo titulado: La injusticia de ser socio en los tiempos del fútbol moderno (pinchando el link podeis acceder él) donde se relataba la experiencia de un socio madridista en las horas previas al derby.

Dicho socio dejaba bien claro al principio que no pertenecía (ni había pertenecido nunca) a ninguna peña, ni asociación ni grupo. Este dato es importante porque fue realmente lo que me llevó a querer saber más sobre este tema después de leer su experiencia.

Durante el artículo, se detalla el trato casi vejatorio que la UIP (las Unidades de Intervención Policial, “los antidisturbios”,vaya) tuvieron con los grupos de aficionados concentrados en la Plaza Mayor (lugar desde donde tradicionalmente se realiza la bajada al Calderón los días de derby).

Obviamente estos detalles no pasan desapercibidos a la hora de montar un dispositivo de seguridad especial en partidos de Alto Riesgo y allí ya estaban preparadas estas unidades para controlar cualquier altercado que pudiera producirse.

El caso es que dicho socio, durante toda su exposición, relaciona el trato recibido por la policia como algo dirigido desde el club. “Aficionados de primera y de segunda” llega a comentar cuando menciona que, por otro lado, hay un grupo de aficionados que se desplazan desde Valdebebas al estadio en autobús.

Más o menos a uno le quedaba la sensación de que Florentino llamaba a Franco, que a su vez contactaba con el jefe de estado para que hablara con la policia y esta siguiera sus órdenes. Mientras Florentino realizaba esa llamada, en el autobus se iba sirviendo coca cola para todos y algo de comer.

Da la casualidad que, por contactos de mi entorno, sé perfectamente cómo funcionan dispositivos de seguridad de este tipo, y a mí sí que me pareció bastante extraño que una unidad de UIP esté al tanto de los aficionados del Madrid que son de primera y de segunda y que en función de eso les meta un palo o se tome una cerveza.

A mi me preocupa mucho el club. Tanto que si leo algo que me pueda preocupar, dedico parte de mi tiempo en intentar conseguir más información. Y eso hice.

El relato que a continuación podéis leer está escrito por una persona que vivió las horas previas al derby en el famoso autobús con salida desde Valdebebas. Es decir, un “socio de Primera”…

No he cambiado ni una coma. Y, lamentablemente, no podré desvelar su identidad. Por desgracia, lejos de pensar que es un aficionado de primera, piensa que el contar esta historia le podría perjudicar más que beneficiar. Que cada uno saque,pues, sus conclusiones.

DESPLAZAMIENTO AL CALDERON (En BUS)

Estadio Vicente Calderón, Madrid, 30 de Septiembre de 2015, el Benfica anota un gol decisivo que desata la locura entre los portugueses desplazados a la capital de España. Aparecen bengalas, una de ellas cae sobre un niño de 2 años.

Malmö, Suecia, 30 de Septiembre de 2015. Una veintena de jóvenes vinculados al grupo Ultras Sur son detenidos por la Policía Sueca tras pelearse en la calles de la ciudad sueca con radicales del equipo local.

La labor de varias entidades, entre ellas la Policía Nacional, quedó en entredicho dado que se permitió acceder a los aficionados del Benfica con bengalas así como encenderlas con total libertad dentro de la grada. Y por otro lado, 25 supuestos seguidores del Real Madrid, muchos de ellos con antecedentes recientes por incidentes violentos, viajaron a Suecia para golpearse con los ultras del Malmö sin que se hiciera nada por prevenir el enfrentamiento.

Y en el horizonte se presentaba una fecha marcada en rojo, 4 de Octubre, derby madrileño en el Calderón.

25 supuestos seguidores del Real Madrid, muchos de ellos con antecedentes recientes por incidentes violentos, viajaron a Suecia para golpearse con los ultras del Malmö sin que se hiciera nada por prevenir el enfrentamiento.

El desplazamiento al Calderón por parte de la hinchada madridista se vería claramente influido por las reacciones que se produjeron tras estos incidentes. Es meridiano que se iban a poner todos los medios para evitar que se produjeran hechos similares.

Yo en concreto voy a relatar el dispositivo utilizado con los miembros de la Grada Fans RMCF.

La Grada Fans viajaría con un dispositivo policial especial para prevenir incidentes, a pesar de estar integrada en su totalidad por peñas pacíficas que han firmado un compromiso escrito donde renuncian expresamente a cualquier tipo de comportamiento violento.

Hasta esta fecha las medidas de seguridad presentes en cualquier desplazamiento de la Grada Fans estaban marcadas por un hecho casi surrealista. A las medidas habituales para evitar enfrentamientos con aficiones rivales se suman medidas especiales para evitar agresiones de miembros del Grupo Ultras Sur. Se han producido agresiones físicas a miembros de Fans RMCF en Liverpool, en Marrakech, y en Gijón, y hay varios líderes del grupo Ultras Sur en proceso judicial por amenazas a miembros de Fans RMCF. Si hasta ahora cualquier viaje con la Grada Fans era una aventura por este desagradable hecho, la bajada al Calderón del Domingo superaría lo experimentado hasta entonces.

En primer lugar, las entradas eran nominativas. Esto implicaba tener una lista cerrada de desplazados con la suficiente antelación, lista que se enviaría al Club y que éste compartiría con la Delegación del Gobierno. Cualquiera no incluido en la lista enviada al Club no podría ir al Calderón.

Se han producido agresiones físicas a miembros de Fans RMCF en Liverpool, en Marrakech, y en Gijón, y hay varios líderes del grupo Ultras Sur en proceso judicial por amenazas a miembros de Fans RMCF.

En segundo lugar, el desplazamiento sería en buses, desde un punto predeterminado, y controlado por la policía. Este hecho lo fija la Delegación del Gobierno y comporta múltiples incomodidades para fans que quieran ir al partido. Nuestra libertad de movimientos quedará anulada, no pudiendo acudir al estadio por los medios que consideremos más cómodos u oportunos.

Hasta el mismo Viernes no recibimos confirmación por parte de la Delegación del Gobierno de la hora prevista salida de los buses, y es entonces cuando se puede confirmar la hora a la que tenemos que estar en el punto de reunión, en este caso Valdebebas.

Llega el Domingo, el Día D. Aunque el partido se inicie a las 20:30, la Grada Fans está citada a las 16:30 en el Parking del  Estadio Alfredo Di Stefano. Muchos Fans se preguntaban extrañados por la razón de ser convocados con tal antelación, pronto descubrirían el por qué.

El panorama que nos recibe a los graderos en Valdebebas se asemeja a un campamento militar. A la habitual presencia de Empleados de Seguridad del Club, se sumaba un auténtico ejército de agentes de la UIP (antidisturbios).

el desplazamiento sería en buses, desde un punto predeterminado, y controlado por la policía. Este hecho lo fija la Delegación del Gobierno

A las 5 se solicita a todos los presentes acudir a los buses. Parece que salimos ya. Sin embargo, el procedimiento iba a ser sensiblemente diferente a desplazamientos anteriores:

En la puerta de cada autobús se ubicaron cuatro policías de la UIP, que iban a filtrar una a una a cada persona que se subiera a los autocares.

En primer lugar se producía el cotejo de la entrada con el DNI, un policía comprobaba que coincidieran. Si no coinciden el aficionado no subía el bus.

El siguiente filtro era un cacheo exhaustivo, en el que Indudablemente  influyó el incidente de las bengalas de la afición del Benfica en el Calderón.  Los UIP no se abstuvieron de cachear cada milímetro del todo el cuerpo, dándose una circunstancia bastante grave, no había mujeres agentes. Este hecho no fue óbice para que las fans tuvieran también que ser cacheadas por los agentes masculinos, que no por ello disminuyeron su celo. Este hecho ha sido denunciado a la Delegación del Gobierno ya que es claramente no conforme al protocolo.

Finalmente se produce el cotejo final de entrada, DNI con una lista en posesión de un empleado del Club. Esta misma persona viajará dentro del bus en coordinación con el resto de miembros del dispositivo.

A lo largo de todo el proceso se pone de manifiesto el nerviosismo de los agentes de la UIP. Gritos, malos modos, empujones, amenazas e insultos son sus argumentos frente a una masa incrédula de Fans que mansamente quería entrar en el bus. Algunos graderos que ya están en el bus se creen ya libres, y empiezan un cantico. Pero este hecho irrita más aun a los agentes que suben al bus y entre insultos amenazan con no permitir iniciar el viaje al que no esté quieto. No pedimos evitar mirarnos los unos a los otros, alucinados. Sin duda se observaba un especial celo, un especial desprecio hacia todos y cada uno de nosotros. No podían permitir que ocurriera nada similar a lo ocurrido en Champions en el Calderón, o en Malmö. Y no iban a reparar en ninguna delicadeza para conseguirlo.

En el Bus, se trata de olvidar el mal trago con cánticos y bromas. Pero sigue flotando en el ambiente la pésima impresión dejada por el comportamiento de algunos agentes antidisturbios.

se observaba un especial celo, un especial desprecio hacia todos y cada uno de nosotros

Una vez se llega al Estadio todos debemos esperar dentro del autobús, ya que el dispositivo establece que vayan saliendo por turnos, para así no provocar una excesiva aglomeración en los tornos de entrada.  Esta espera no es problema a no ser que viajes en uno de los buses que sea desalojado en último lugar.

Un cordón policial hace de pasillo entre los buses y los tornos de entrada.  Una vez se pasa el torno de entrada se produce un nuevo cacheo.  El habitual en cualquier desplazamiento, similar también al que se somete a los integrantes de la Grada de Animación en el Bernabéu. Cacheo físico, e inspección minuciosa de bufandas y banderas en busca de símbolos o consignas prohibidas.

En las gradas nos encontramos con la desagradable confirmación de que los mismos antidisturbios que nos han amargado la subida al bus nos acompañarán durante todo el partido. Los dos Fans que coordinan la animación se suben en una valla para así poder conectar mejor con la grada, y se llevan una salva de insultos y amenazas. Pero da igual, no podemos responder, en su estado de excitación  solo iba a complicar las cosas y exponernos a una multa de 3001 €

El partido trascurre volando, casi una anécdota dentro de la “ginkana” en la que participábamos. Nos hemos podido evadir casi durante dos horas, pero tras el pitido final toca la rutina de todo desplazamiento. Esperar casi 1 hora a que se vacíe estadio y alrededores, solo entonces podremos salir.

Tras abandonar el estadio nos encontramos con la sorpresa de coincidir con la salida de la plantilla. Algunos no han visto a los jugadores tan cerca en su vida y no pueden disimular su ilusión. Se dirige a su autocar Arbeloa, cabeza gacha, apesadumbrado por lo que había sucedido en el campo, pero los allí presentes solo nos sale animarle, alentarle, a él, y a todos los demás que vemos. ¡Ánimo Álvaro! ¡Bravo Varane! No nos sale ningún reproche hacia ellos, porque animarles es la única razón de estar allí. Pero la ilusión dura segundos, el contacto tan cercano con los jugadores no está permitido. De acuerdo, lo entendemos, pero nuevamente se producen gritos, malos modos, empujones, insultos.  Con resignación nos dirigimos a nuestro bus con aun peor cara que Arbeloa. Todavía nos quedaba un rato más hasta poder volver a ser personas, seres humanos.

Con la llegada a Valdebebas se da por concluida la Aventura. Son las 12 de la noche, han pasado casi 8 horas desde que dejamos el coche en el Parking, 8 horas de estado de excepción, 8 horas de experiencia animal completa, ningún zoológico te permite formar parte de un rebaño como se hace en un desplazamiento.

Nuestro comportamiento a lo largo de todo este tiempo ha sido completamente pacífico, manso, casi resignado. Durante estas horas nos han acompañado varias furgonetas de la UIP e incluso un helicóptero (!) . Lo peor no es el derroche de dinero público en un dispositivo de este tipo, si no darnos cuenta de que se hacía para proteger a la sociedad… de nosotros.

Para aquellos que han realizado un desplazamiento en un partido calificado de Alto Riesgo todo esto les resultará familiar, rutinario. La esencia de estos desplazamientos es la profilaxis absoluta de los espectadores que se desplazan. Cualquier interacción social es casi imposible, tomar algo en un bar de los alrededores es una utopía, pasear es un lujo, etc.  E inevitablemente nos lleva a reflexionar por qué sucede esto. Porque lo que está sucediendo es que unos pocos han transformado el fútbol en un acto de guerra. Es su elección, dicen muchos. Qué se peguen entre ellos, afirman otros.

Al final la prevención es el elemento clave de un dispositivo de seguridad, ya sea en un control de un aeropuerto, edificio oficial, o estadio de fútbol. En todos esos casos hay una minoría de cafres que ha impuesto sobre los demás todas estas incomodidades. Y como en esos casos, no se libra ni los miembros de la Grada Fans, ni absolutamente nadie.

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3 Respuestas a “Desplazamiento al Calderón. Lo que pasó en el autobús

  1. La humillación padecida, se queda corta con este relato, aunque lo refleja bastante cercano a la realidad. Parece mentira que aficionados que vamos SOLO a animar a nuestro equipo y no a nuestro grupo, nos veamos tratados como delincuentes que van al extranjero a pelearse.

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  2. Pingback: El origen de la Grada de Animación (contado por un US) | ACORDES Y DESACUERDOS·

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