Llegar al Madrid, es empezar a irte. (por @jorgeneo)

“El hombre nunca puede saber que debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.” La Insoportable Levedad del Ser.

Sí, lo reconozco, soy un gran admirador de la obra de Kundera. Es difícil estar leyendo un libro de él y no echar mano de algún bloc de notas para apuntar sus reflexiones.

La vida es una toma constante de decisiones sobre la que no podemos predecir nunca de antemano cual será el resultado de las mismas. Y como la mente humana tiende siempre a buscar puntos de confort y seguridad, nos enseñaron un pequeño truco: trabajar mucho la primera impresión. Una buena primera impresión te permite acumular ciertos errores futuros que se verán siempre amortiguados gracias a ese buen primer impacto inicial.

Quizá esta máxima tenga cierto sentido para algunos, pero lo que tengo claro es que en el “universo Real Madrid” no.

La carrera de un futbolista de élite es corta. Si tiene suerte, no será mayor a 10 años. Son muchas las decisiones que deberá tomar durante el camino y con un margen de error muy estrecho (tanto dentro del campo como fuera)

Ese margen de error en el Real Madrid es nulo. No lo tienes. No hay primera impresión que te salve de la quema, ni una decisión errónea que puedas corregir. Yo he visto a Michel hacer un cambio de juego de banda a banda y al Bernabéu aplaudir el golpeo y acabar pitando el pase porque finalmente no llegó a su receptor. La filosofía de una afición concentrada en un lance del juego de menos de 3 segundos.

Si uno echa la vista atrás es difícil encontrar una carrera más exitosa que la de Raúl. Y cuando digo más exitosa me refiero a la cantidad de decisiones correctas que un jugador, que no iba sobrado de técnica, velocidad o regate, tuvo que tomar no solo para sobrevivir sino para triunfar en el club más exigente del mundo.

Raúl, al igual que Casillas, llegaron al primer equipo causando la mejor de las primeras impresiones. Y lejos de desgastar rápido esa primera impresión con decisiones erróneas, ambos supieron encadenar muchos años de buenos momentos.

Hay artistas, directores de cine y escritores de culto que vivieron de un solo momento de inspiración y un cúmulo de fallidos intentos por replicarlo. La mínima crítica del neófito que se acercara a la obra de estos grandes maestros por la parte equivocada sería rápidamente aplastada e ignorada por aquel que sí conociera la genialidad de estos autores.

Porque lo contracultural y “underground” fue considerado siempre mucho más afín a la “intelectualidad” que la obviedad o el “mainstream”. Como si la opinión de la minoría frente a la de la masa nunca pudiera estar equivocada.

Aquí siempre gustó de recibir con recelo al jugador cuya admiración fuera generalizada, el último exponente lo vivimos con Isco, frente a la confianza abnegada que tenían aquellos a los que nadie sabía ver su utilidad o sentido, Khedira por no irnos muy lejos.

Llevamos años escuchando al aficionado madridista un proyecto estable, un ejercicio de paciencia y coherencia que consiga mantener una misma dirección durante al menos un periodo prolongado en el tiempo. Pero lo que nunca nos dio por pensar es que la institución más expuesta a la opinión pública del mundo (después de, curiosamente también, la casa blanca) no puede actuar así porque somos nosotros mismos los que lo impedimos. El club se hizo a nuestra medida: exigente, volátil, cambiante. Hoy vales, mañana no.

Porque volviendo al caso de aquel cambio de juego de Michel, es como si le pidiéramos que lo intentara más veces a sabiendas que en cuanto se vuelva a equivocar no íbamos a saber perdonarle. Evidentemente, cualquiera en su sano juicio, buscaría mil alternativas antes que volver a intentar cambiar el juego a la otra banda.

Por eso, en el fondo, llegar al Real Madrid es empezar a irte, y desde el primer momento es ahí donde deberías concentrar tus esfuerzos. Ni la mejor de las primeras impresiones, ni la continuidad de decisiones acertadas superarán nunca al buen sabor de boca que deja saber elegir cuando marcharte.

Porque no nos engañemos, todos hemos sido Raulistas, Casillistas y hasta Valdanistas en algún momento. No hace mucho rescataba de la nube un post que le dediqué a Valdano allá por 2004.

Como tampoco será muy difícil encontrar defensas parecidas a la figura de Raúl o al Casillas pre-Mourinho.

Pero Raúl y Casillas tenían algo en común: la obviedad de su valía. Para el madridismo underground lo contracultural no era defender a Raúl en sus momentos bajos, era salvaguardar los 20 minutos alternos de genialidad con los que aquel Guti de principios de siglo aliñaba la faena del Madrid Galáctico.

De hecho, el término “yihad” del que tanto hemos culpado a la prensa antimourinhista de tirárnoslo a la cara fue acuñado ya mucho antes por el madridismo.

Porque sí, señores, ya existía el término “Yihad antiraulista” 3 años antes de que Mourinho entrara en nuestras vidas. Incluso existe un post donde se recogen más de 170 motes despectivos que se asignaron a Raúl. En eso, al menos (en la originalidad y variedad), algo hemos cambiado con respecto a Casillas. (Clic aquí para ver los motes)

Michael Jordan fue capaz de retirarse hasta 3 veces sin perder un ápice de su estatus de leyenda. Y es ahí donde tanto Raúl como Casillas fracasaron. Hasta el punto de que quizá haya sido su única mala elección durante su trayectoria. Un error imperdonable que inevitablemente les ha traído consecuencias. No supieron ver, que en el universo Real Madrid, saber irte es quedarte para siempre.

“Qué valor puede tener una carrera exitosa en el Madrid si no sabes elegir el momento de irte? Apuntaría Kundera.

Fin de la primera parte. Continuará…

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