Y el Madrid sentencia la Liga

Partido intenso y lleno de detalles el jugado en el Calderón el pasado sábado.

El conjunto de Ancelotti confirmó la leve mejoría de juego que ya había demostrado ante la Real Sociedad y Sevilla y, guiados por un Cristiano desatado y hambriento tras su obligatorio descanso, deja medio sentenciada la liga sin apenas vislumbrarse todavía el final del invierno.

A pesar de las bajas, el equipo del Cholo volvió a mostrarse algo inseguro cuando tiene que salir a buscar el resultado. Ya le pasó en la Copa frente al Barça, donde a pesar de adelantarse en el minuto 1 no tuvo la cintura necesaria para saber aguantar el resultado. Partidos como el de la Real, Olympiacos o Valencia de este año han dejado entrever que la fiabilidad de los hombres del Cholo ha bajado con respecto a la temporada pasada. 10 puntos le saca el Madrid en pleno febrero y  habiendo jugado ya ida y vuelta ante los blancos. Difícil panorama.

Así podría haber empezado este artículo si, en condiciones normales (y entendemos por condiciones normales los favoritismos en prácticamente todas las casas de apuestas), el Madrid hubiese ganado el partido del pasado sábado.

Pero si  hay un club en la historia del fútbol que destaca por no hacer sangre de sus rivales en sus momentos más bajos es el nuestro: El Real Madrid.

Porque imagínense si al equipo le da por ganar el sábado! la liga estaría más que sentenciada en febrero, con un Atleti fuera de la carrera, sacándole 4 puntos al Barça (que ya no dependería de sí mismo)una hoja de servicio inmaculada en Champions y un calendario asequible hasta recuperar a los lesionados.

Pero no. Decidimos dejarles vivos. Como hemos hecho siempre.

Ví la final de Lisboa entre mayoría de atléticos. Y mis recuerdos de esa noche empiezan aguantando cortes de manga e insultos de los presentes y terminan con dos amigos míos y yo consolando al personal. No tuvimos el valor (ni los automatismos) de, en el momento más trágico de tu rival directo, dedicarle más de 50 segundos a gritar por la victoria.

Tampoco tuve el valor de, por ejemplo, enviarle algún mensaje a mi amigo atlético que está en Coruña. Que si me está leyendo, repasará rápido aquella fecha y verá que no hubo nada. Ni una foto, ni una burla. Ni un lo siento.

El sábado hubo imágenes con 3-0 donde Simeone seguía presionando al 4º árbitro. El Atelti olió nuestra sangre y se lanzó a por ella.

Durante 15 años, no uno ni dos, 15, hemos ganado un derby tras otro con una actitud funcionarial que hasta aburría. En ninguno vi salivar a nuestros jugadores. Y mira que hubo momentos para hacerlo. En la época en la que los Madrid-Atleti se acaban a los 15 minutos de partido, el equipo se relajaba,ponía el piloto automático y reservaba fuerzas para batallas mayores. Nos dio pena hasta su descenso a segunda. Como si de pronto nos quitarán los 6 puntos que con ellos ya contábamos.

Siempre digo que aquel Barça de Guardiola postpasillo existió porque dejamos vivos a muchos de sus integrantes. Con 2-0 a los 20 minutos y el rival con media estocada, el 4-1 final se antojó bastante pobre.

Pero lo que realmente me ha dolido de esta derrota no ha sido el habitual oportunismo de nuestros rivales,al que uno ya está acostumbrado. Ha sido que a la jauría antimadridista de rigor han salido otros grupos, incluso con mayor virulencia, a hacer sangre. La “new age” madridista está más segmentada que nunca. Hasta el punto de que uno duda si había más “bandas” que deseaban una victoria del equipo o la derrota en este derby.

Tengo la sensación que de Ancelotti se espera  que se pase el futbol (porque a él no le van a valer solo los títulos, ya lo hemos comprobado) en modo leyenda y con más obstáculos que ningún otro entrenador que jamás haya entrenado a este equipo.

Porque a las habituales trabas que siempre supone el “bloque antimadridista” instalado en medios de comunicación y otras instituciones, al italiano le toca convivir con un periodo convulso en el madridismo: Mourinhistas melancolicos, Madridistas antiflorentino, Anticasillistas y Arbeolistas…

Un largo etcétera que, en el fondo, esperan que este Madrid fracase para cargarse de razón. Porque sí, señores, hay madridistas que en la derrota del otro día han visto una luz de esperanza. Un pequeño hueco para colar esa parte del ego que necesita verbalizarse con un: “te lo dije”. No todo el madridismo quería ganar este derby. Como no todo el madridismo quiso ganarles esa copa del rey del 2013.

Pero ese “Te lo dije” ya salió al día siguiente de terminarse la racha de 22 victorias seguidas. Incluso ya lo escuchamos antes, cuando Neymar consiguió adelantar al Barça… justo antes que un tren de mercancías conducido por Modric les hiciera añicos allá por Octubre.

Le he dado vueltas a qué pudo salir mal ese día. A qué se podía haber evitado.

Y no me está resultando fácil. Porque que Cristiano haga el peor partido que se le recuerda no me deja claro de quien es el problema: si del entrenador que lo pone, o del jugador,que decide hacerse humano en el día menos indicado.

Quizá yo hubiese sacado a Illarra, y quizá el 99% de los entrenadores profesionales no. Porque Khedira era “el detalle micro” que Ancelotti coló en la alienación para combatir el juego aéreo del equipo. Sin Ramos ni Pepe y con los escasos 1,80cm de Nacho, tiene sentido que se apostara por reforzar esa parcela.

También pensé que sacar a Illarra en el descanso podía haber reforzado nuestro centro del campo, y que apostar por Jesé era demasiado arriesgado, demasiado valiente como para que saliera bien. Pero  Carlo es más valiente que yo, y pensó que justo ese gesto de valentía era lo que reforzaba su mensaje: somos el Real Madrid, podemos sentenciar la liga y vamos a salir a darlo todo.

Sé que es difícil cambiar el destino de las cosas. Por eso no estoy preocupado. Porque sé que tarde o temprano, y así ha sido siempre, volveremos a tener a nuestros rivales en situación de acabar con ellos. Aunque también se que llegado el  momento  seremos condescendientes, que nos limitaremos a desaparecer  por el horizonte con la chica guapa del baile y puro en mano, mientras nuestro enemigo lame sus heridas jurando dejarnos en nada en nuestro próximo combate. Porque en el fondo ser del Madrid es esto: aguantar insultos cuando pierdes y poner el hombro cuando ganas.

Pero sobre todo no olvidemos una cosa, ya lo recordó Ancelotti, uno no puede estar triste pensando en el Atleti, al fin y al cabo es un equipo que siempre nos traerá grandes recuerdos…

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